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Caso de cliente · Mercado Libre

Vender hierros en Mercado Libre: lo que definimos antes de publicar el primer producto.

Cómo llevamos un corralón de San Fernando a Mercado Libre: clasificar el catálogo, calcular el precio de verdad, elegir la categoría correcta y no perder reputación en el intento.

Publicamos 78 publicaciones en Mercado Libre para un corralón de hierros de San Fernando. Lo que más tiempo llevó no fue publicar: fue decidir qué no publicar, a qué precio y con qué logística.

Este artículo cuenta ese proceso. No es un caso de resultados, todavía no los hay, y lo aclaro al final. Es la lista de decisiones que tuvimos que tomar antes de que existiera una sola publicación, y que cualquier PyME industrial que esté pensando en Mercado Libre va a tener que tomar también.

Un corralón no es una tienda de remeras

Metsider S.A. vende hierros, chapas, tubos, perfiles y policarbonato desde 1985. Tiene un galpón en San Fernando, una ficha de Google con más de 200 reseñas y un catálogo de varios cientos de artículos con stock permanente. Lo que no tenía era presencia de venta digital: la web la habíamos lanzado en agosto y Mercado Libre estaba, en la práctica, sin usar.

El problema de entrada es físico. Una barra de perfil mide 6 metros. Una plancha de policarbonato tiene 2,10 metros de ancho, siempre, se corte como se corte. Los rollos de lana de vidrio son livianos pero enormes. Casi nada de eso entra en una caja.

Mercado Libre está pensado para que un producto entre en una caja, viaje por Mercado Envíos y llegue en dos días. Todo el manual de buenas prácticas parte de ahí. Cuando tu catálogo no cumple con eso, el manual no sirve tal cual y hay que armar uno propio. Eso hicimos.

Paso 1: clasificar el catálogo en A, B y C antes de tocar Mercado Libre

Lo primero no fue abrir la cuenta ni sacar fotos. Fue caminar el galpón con Gustavo, el dueño, planilla en mano, y relevar producto por producto: medida, largo, peso, unidad de venta, cómo se embala. Treinta filas en la primera pasada.

Con eso, cada producto cayó en una de tres clases:

  • A: entra en Mercado Envíos estándar. Cajas, bolsas, rollos chicos. Electrodos, herrajes, soportes para chapa, espuma aluminizada.
  • B: no entra en Mercado Envíos. Va con flete propio, con retiro en el local o con envío a acordar con el comprador. Barras, planchas, perfiles, tubos.
  • C: no se publica. Porque no tiene sentido logístico, porque no compite en precio o porque no hay forma de sostener el stock.

La sorpresa apareció enseguida. Lo que más rota por unidad chica, lo que la gente compra todos los días, es clase A. Lo pesado, que es lo que uno asocia con un corralón, es clase B: deja más margen por operación pero rota mucho menos. Son dos negocios distintos dentro de la misma cuenta, y hay que tratarlos distinto desde el día uno.

Si arrancás publicando "lo que tenés" sin esta clasificación, terminás con publicaciones de barras de 6 metros que prometen envío en 48 horas. Y eso, en Mercado Libre, se paga con reputación.

Paso 2: el precio de mostrador no es el precio de Mercado Libre

Segunda decisión, y la que más plata mueve: cómo se calcula el precio.

El instinto es tomar el precio de mostrador y publicarlo. Es un error, y es un error caro. Mercado Libre cobra un porcentaje por venta que depende de la categoría, suma un costo fijo cuando el ticket es chico, y sobre esos cargos aplica IVA. Si publicás al precio de mostrador, el margen que tenías en el local se te va en comisiones sin que lo veas.

La forma correcta es el margen inverso: partís del margen que necesitás conservar, sumás comisión, costo fijo e impuestos sobre los cargos, y recién ahí sale el precio de publicación. No es una cuenta difícil, pero hay que hacerla producto por producto y por categoría, porque los porcentajes cambian.

Acá tuvimos nuestro primer tropiezo, y lo cuento porque es el más común. La lista de precios que nos pasó Gustavo estaba en un formato que interpretamos como costo de proveedor. Era precio de venta de mostrador, con IVA incluido. Resultado: la primera tanda salió publicada con un precio inflado muy por encima del mercado. Lo detectamos al relevar competencia, lo confirmamos con él y lo corregimos por API el mismo día. Nadie compró a ese precio, por suerte, pero es el tipo de error que en una semana te deja fuera de todas las búsquedas.

Un detalle más para catálogos como este: muchos precios en el rubro están atados al dólar. Repreciar 78 publicaciones a mano cada vez que se mueve el tipo de cambio no es sostenible. Lo resolvimos con un script que toma la lista en dólares, aplica el tipo de cambio que define el dueño y actualiza todo por API en minutos. Ese script, hoy, es parte del servicio.

Paso 3: la trampa de las categorías con Mercado Envíos

Esta es la que nadie te avisa, y la que más tiempo nos hizo perder.

Publicamos los primeros perfiles C, que es como se llama el producto, en la categoría que Mercado Libre sugería. Por logística eran clase B: barras de 6 metros, envío a acordar, retiro en el local. Al activarlos, la plataforma les asignó envío gratis obligatorio y bloqueó el retiro en persona.

¿Por qué? Porque en las categorías que tienen Mercado Envíos habilitado, arriba de cierto monto de publicación el sistema fuerza envío gratis, sin mirar las dimensiones del producto. Un perfil de 6 metros con envío gratis por Mercado Envíos es, directamente, imposible de cumplir.

Probamos lo que cualquiera probaría. Cargar las dimensiones reales del paquete: no cambió nada. Cambiar la publicación a una categoría sin Mercado Envíos: el clasificador automático detectó la incoherencia y eliminó la publicación. Siete publicaciones eliminadas en el proceso.

Lo que sí funcionó fue abrir un caso con soporte de Mercado Libre y pedir que habiliten "acordar con el comprador" en esas publicaciones. Lo hicieron. Pero la habilitación es por publicación, no por cuenta: cada producto nuevo que cae en una categoría con Mercado Envíos vuelve a nacer con el problema. Descubrimos esto cuando clonamos una publicación ya arreglada y la copia volvió a tener envío gratis obligatorio.

De ahí salió una regla que hoy aplicamos a todo producto B: elegir desde el principio una categoría que no tenga Mercado Envíos obligatorio, aunque no sea la más obvia. Hay categorías del rubro, como placas de policarbonato o chapas, donde las publicaciones nacen con envío a acordar sin pedirle nada a nadie. Y para las que sí obligan, el flujo es: crear, pausar, pedir la habilitación a soporte con la lista de IDs, activar.

Suena burocrático. Lo es. Pero la alternativa es una cuenta llena de publicaciones que prometen algo que no podés entregar.

Paso 4: qué no publicar

La clase C, los productos que decidimos no publicar, no se define solo por logística. Se define por competencia.

Antes de publicar cada tanda relevamos quién vende lo mismo en Mercado Libre y a qué precio. En varios productos encontramos fabricantes e importadores publicando al precio al que un corralón compra. Ahí no hay margen que aguante: no se publica, o se publica sabiendo que es vidriera y no venta.

Este relevamiento también nos salvó del error del paso 2. Fue al comparar nuestros precios publicados con los de la competencia que saltó que estábamos muy arriba, y de ahí a descubrir la confusión entre costo y mostrador hubo un llamado. Con el dato correcto el plan cambió: productos que habíamos descartado por "no compite" volvieron a la lista, porque en realidad competían bien.

La lección es simple: relevá antes de publicar, y relevá con el número correcto.

Paso 5: operativo, no solo publicaciones

Publicar es lo visible. Lo que sostiene la cuenta es lo que pasa después de la venta, y eso también hay que definirlo antes.

En el relevamiento inicial cerramos con Gustavo cosas que parecen obvias y no lo son: quién embala (el personal del galpón), quién despacha, en qué horario, qué materiales de embalaje hacen falta (no había ninguno, hubo que comprar), cuál es el plazo realista de despacho, qué zonas cubre el flete propio y cuánto cuesta, cómo se imprime una etiqueta cuando no hay impresora de etiquetas.

Y lo más importante para la reputación: las preguntas. En Mercado Libre una pregunta sin responder es una venta perdida, y el algoritmo lo sabe. Definimos un compromiso de respuesta en menos de dos horas hábiles, y para poder cumplirlo montamos avisos automáticos: cada pregunta, venta o mensaje dispara una notificación al celular con el link directo para responder. Lo mismo que se atiende en el mostrador, atendido desde el teléfono.

La reputación en Mercado Libre se construye con tres números: reclamos, cancelaciones y demoras de despacho. Todo el operativo se define para que esos tres números se mantengan en cero, no para que las publicaciones se vean lindas.

Lo que todavía no sabemos

Este artículo se escribe con un mes de recorrido. Las publicaciones están arriba, el operativo funciona, los avisos llegan. Lo que no tenemos son resultados de venta que valga la pena mostrar, y no los vamos a inventar.

La revisión con números está fijada a los tres meses. Ahí vamos a saber qué clase de producto rota, si el pesado deja el margen que suponemos, y si el canal justifica lo que cuesta sostenerlo. Hay un candidato a historia de esa revisión, un producto que en el local no rotaba y que en Mercado Libre podría tener otra vida, pero es una hipótesis, no un dato.

Gustavo usa inteligencia artificial todos los días y llegó a FINMI por una recomendación de Gemini. No es un cliente al que se le pueda vender humo, y tampoco queremos. Cuando haya resultados, van a estar acá, en porcentajes, verificados.

Si tenés una PyME industrial y Mercado Libre te parece "para otro rubro"

El problema no es el rubro. Es el método.

Un corralón, una metalúrgica, un distribuidor de insumos: todos tienen catálogos que no entran en una caja, precios atados al dólar y un dueño que no puede estar contestando preguntas a las tres de la tarde. Nada de eso impide vender en Mercado Libre. Lo que lo impide es publicar sin clasificar, sin calcular el precio de verdad, sin saber qué categoría elegir y sin nadie del otro lado cuando llega la primera pregunta.

En FINMI llevamos la venta digital de la empresa: web, ficha de Google, publicaciones, atención de preguntas y seguimiento. Lo físico, embalar, despachar, facturar, queda en la empresa. Si querés saber si tu catálogo tiene sentido en Mercado Libre, la Auditoría Digital Integral es el punto de partida, y si preferís hablarlo directo, escribinos.


Preguntas frecuentes

¿Conviene vender hierros y materiales pesados en Mercado Libre?

Depende de cómo se publique. Los productos que entran en Mercado Envíos se venden como cualquier otro. Los pesados o largos requieren envío a acordar o retiro en el local, y hay que elegir categorías que lo permitan. Con esa separación hecha, el canal funciona; sin ella, la cuenta se llena de publicaciones que no se pueden cumplir.

¿Cuánto cobra Mercado Libre de comisión?

Un porcentaje por venta que varía según la categoría, más un costo fijo cuando el monto es bajo, más IVA sobre esos cargos. Por eso el precio de publicación se calcula al revés, partiendo del margen que se quiere conservar, y nunca copiando el precio de mostrador.

¿Qué pasa con los productos que no entran en Mercado Envíos?

Se publican con envío a acordar con el comprador o retiro en el local. El detalle es que en varias categorías Mercado Libre fuerza envío gratis por encima de cierto monto; ahí hay que pedir la habilitación a soporte, publicación por publicación, o elegir desde el inicio una categoría que no lo obligue.

Hablemos

¿Tu catálogo tiene sentido en Mercado Libre?

Miramos tu catálogo, tu web y tu ficha de Google, y te decimos por dónde conviene empezar antes de publicar nada.