Es la primera pregunta que todos hacen y la más difícil de responder con un número. No porque sea un misterio, sino porque "una página web" puede significar cosas muy distintas. Te explicamos qué define el precio y dónde conviene poner la plata.
Por qué no hay un precio único
Pedir el precio de "una página web" es como pedir el precio de "un auto". ¿Un usado para ir a la esquina o uno para cruzar el país cargado? Una web puede ser una plantilla armada en una tarde o un sitio hecho a medida, rápido y pensado para que tu cliente te contacte. El precio sigue a esa diferencia.
Lo que define el costo es, básicamente, esto: si es a medida o de plantilla, cuántas páginas tiene, si está optimizada para velocidad y SEO, y si está pensada para convertir visitas en consultas o solo para "estar".
Lo que pagás cuando pagás poco
La web barata casi nunca es gratis. Lo que ahorrás al principio lo pagás después, así:
- Lentitud. Las plantillas cargadas de plugins tardan en abrir. Y cada segundo de demora se lleva clientes: la gente cierra la pestaña antes de ver lo que ofrecés.
- Invisibilidad en Google. Una web que no está optimizada técnicamente no posiciona. Tenés vidriera, pero en una calle por la que no pasa nadie.
- Cero conversión. Una plantilla linda que no guía al visitante hacia el contacto es decoración. Recibe visitas y no genera ni una consulta.
El resultado es una web que existe pero no trabaja. Y una web que no trabaja, por barata que haya sido, salió cara.
Código directo, WordPress o plantilla
Tres caminos, tres lógicas:
- Plantilla de constructor (Wix y similares): la más barata y rápida de armar. Sirve para salir del paso. Suele pagar el costo en velocidad y en límites de SEO.
- WordPress: flexible y conocido, pero el rendimiento depende de los plugins y el mantenimiento. Bien hecho funciona; descuidado, se vuelve lento e inseguro.
- Código directo (a medida): se escribe el sitio desde cero, sin peso muerto. Es el camino para apuntar a 100 de 100 en PageSpeed y a una web que carga en menos de dos segundos. Cuesta más tiempo de desarrollo, pero el activo dura y rinde.
Para una empresa que quiere que la web le traiga clientes —no que solo "tenga web"— el código directo casi siempre paga la diferencia.
Cómo saber cuánto deberías invertir
La pregunta correcta no es "cuánto cuesta lo más barato", sino "cuánto vale para mí un cliente que llega por la web". Si un solo contrato te paga varios meses de la inversión, ahorrar en la web para perder esos contratos no tiene sentido.
Regla simple: si tu negocio depende de que te encuentren y te elijan online, la web no es un gasto, es la herramienta de venta. Y a la herramienta de venta no se le escatima.
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